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Nº 468. Martes, 6 de junio de 2017

Bohemia

Bohemia es una región histórica y antiguo reino del centro de Europa. Actualmente ocupa aproximadamente los dos tercios más occidentales de la República Checa. Tiene una extensión de unos 52,000 km2.

En inglés se dice Bohemia; en checo, Cechy, y en alemán, Böhmen.

Delimitación

La Bohemia es la región más occidental de la República Checa. Limita al norte con la región de Lusatia (en Polonia y parte de Alemania); al noreste con la región de Silesia (Polonia); al este, con la región de Moravia (República Checa); al sur, con Austria, al oeste con la región de Bavaria (Alemania) y al noroeste con la región de Sajonia (Alemania).

Geografía

Bohemia es una meseta rodeada de sistemas montañosos. Los sistemas montañosos que la rodean son la Selva de Bohemia, los montes Metálicos, las cumbres de Bohemia-Moravia y el Riesengebirge.

Sus principales ríos son el Elba (conocido localmente como Labe) y sus afluentes, el Vltava y el Ohře.

Recursos

Las actividades económicas más importantes de Bohemia son la agricultura, la minería y la industria.

Los cultivos más importantes son el centeno, la remolacha azucarera, el lúpulo y el trigo.

Es una zona productora de mineral de hierro y acero. Además produce plata y uranio. También posee importantes yacimientos de carbón y depósitos de grafito.

Sus principales industrias son la automotriz, la de productos químicos, la de maquinarias, la textil y la de comestibles. Los centros industriales más importantes están en Praga, Plzeň y Liberec.

Historia

La zona de Bohemia fue habitada por primera vez alrededor del siglo 5 a. C. por los boios, un pueblo celta que aparece en los registros romanos como los Boii. Ellos dieron su nombre a la región (para una mayor precisión etimológica del nombre de esta región, vea el apartado bohemio).

A comienzos del siglo 1 d. C., los boios fueron expulsados por la tribu germánica de los marcomanos (Marcomanni, en los registros romanos). Entre los siglos 5 y 8, Bohemia fue ocupada primero por los eslavos checos y luego por los ávaros.

A finales del siglo 9, Bohemia quedó subordinada por poco tiempo al reino de Moravia. En esa época, los hermanos Cirilo y Metodio (posteriormente declarados santos, San Cirilo y San Metodio) introdujeron el cristianismo desde Moravia. Para el siglo 10, el cristianismo ya había sido consolidado por los príncipes de la primera dinastía bohemia reinante, la de la familia Přemysl, de origen checo.

En el año 950, Bohemia fue obligada a someterse al Sacro Imperio Romano Germánico. A pesar de ello —y aunque cada vez se volvió más dependiente del Sacro Imperio Romano Germánico—la dinastía premislida se las arregló para conseguir que Moravia formara parte de Bohemia y formaran así un reino viable. El príncipe Vratislav II, que reinó entre 1061 y 1092, fue el primero en ser reconocido con el título de rey de Bohemia por los emperadores del Sacro Imperio Romano, aunque como un privilegio personal, no hereditario. En 1198, el más grande de los gobernantes premislidos, Otakar I, fue nombrado rey hereditario de Bohemia, con lo que consiguió que Bohemia pasara a ser un reino dentro del Sacro Imperio Romano. Bohemia alcanzó un nuevo pico de poder político y prosperidad económica durante el reinado de Otakar II. Él consolidó su control sobre partes de Austria y se enfrascó en guerras por territorio contra Hungría. Así logró extender los dominios de Bohemia hasta el mar Adriático. Sin embargo, después de 1278, cuando Otakar fue asesinado durante una invasión a Austria, Bohemia se vio nuevamente reducida en tamaño e influencia. La dinastía de la familia Přemysl terminó en 1306.

Desde el año 1310 hasta el 1437, el país fue gobernado por la casa de Luxemburgo, que para finales del siglo 14 comprendía Moravia, Silesia, el alto y bajo Lusatia, y la provincia de Bohemia. En 1355, el rey luxemburgués de Bohemia, Carlos I, se convirtió en el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico como Carlos IV. A él se le recuerda por fundar la Universidad de Praga (1348) y por incrementar grandemente los límites y la importancia de Praga tras nombrarla capital del imperio. A partir de entonces, Praga se convirtió en un centro principal de la actividad intelectual y artística en Europa central.

Durante la última etapa de este periodo, a comienzos del siglo 15, Bohemia fue víctima de los enfrentamientos entre los católicos romanos y los husitas. Los husitas eran un grupo religioso bohemio muy parecido en muchos aspectos a los protestantes del siglo 16. Eran seguidores de un reformista religioso llamado Jan Hus, quien fue quemado en la hoguera por los católicos romanos por hereje en 1415. La rebelión de los husitas contra los católicos romanos de Bohemia trajo como consecuencia la intervención de los católicos romanos germánicos y un largo periodo de guerras, las Guerras Husitas. En el año 1436, los bohemios fueron obligados a aceptar un acuerdo que otorgaba a los husitas más moderados (conocidos como utraquistas) un cierto grado de libertad religiosa y que reducía el poder de la iglesia católica de Bohemia. La mayoría de las cuestiones políticas y religiosas implicadas en la lucha quedaron sin solucionar, pero el movimiento husita estimuló sentimientos nacionalistas entre los bohemios, lo que supuso un freno a la inicial tendencia hacia la germanización.

Tras el fin de la dinastía luxemburguesa, en 1437, siguieron una serie de disputas por la sucesión. La nobleza ganó poder no sólo a expensas de la monarquía bohemia sino también de los habitantes de la ciudad y los campesinos. A estos últimos se les privó de mucha de su libertad; algunos inclusos fueron reducidos al nivel de siervos.

Entre 1471 y 1526, Bohemia fue gobernada por un linaje de reyes húngaros, la dinastía Jagellón, pero de manera inefectiva. Durante este periodo, la situación religiosa fue tensa pero no estallaron conflictos significativos.

Entre 1526 y 1918 Bohemia estuvo gobernada por la dinastía de los Habsburgo y así la historia de Bohemia estuvo unida a la de Austria. Efectivamente, en 1526, el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Fernando I de Austria, archiduque de la Casa de Habsburgo, fue elegido rey de Hungría y Bohemia. Como católico romano, Fernando I actuó con moderación en cuanto a los asuntos religiosos por un tiempo, pero eventualmente se vio obligado a entrar en una confrontación con las fuerzas protestantes, al igual que sus sucesores inmediatos. Durante la Reforma (1517-1648), los Habsburgo católicos reprimieron el creciente movimiento protestante en Bohemia. Los conflictos entre los protestantes y los católicos alcanzaron su punto más alto en 1618, con un episodio conocido como la Defenestración de Praga, en el que los checos, furiosos, arrojaron a dos representantes de los Habsburgo por la ventana. Esa fue la causa inmediata de la guerra de los Treinta Años (1618-1648). Las fuerzas católicas del imperio derrotaron a los protestantes bohemios en la batalla de Montaña Blanca (8 de noviembre de 1620) lo que permitió la restauración de la monarquía de los Habsburgo sobre Bohemia. A partir de entonces, el país estuvo sometido al absolutismo de los Habsburgo. Esto supuso la implacable erradicación del protestantismo, la pérdida de su condición de reino, el despojo de la alta y la baja Lusatia en 1635 y el uso obligado del alemán como lengua oficial en las escuelas y la universidad. El nacionalismo checo fue suprimido y poco a poco la mayoría de la población se convirtió al catolicismo.

Bohemia perdió Silesia a mediados del siglo 18. Para ese entonces, la región ya había sido totalmente absorbida por el imperio austríaco y permaneció así hasta comienzos del siglo 20.

Las reformas de José II, que reinó entre 1765 y 1790, trajeron consigo un renacimiento de sentimientos nacionalistas en Bohemia. En 1848, los nacionalistas checos de Bohemia y Moravia se rebelaron, sin éxito, contra la autoridad de los Habsburgo. No obstante, lograron abolir la servidumbre. El poder económico empezó a pasar de la aristocracia local a las clases medias. Los checos continuaron luchando por la autonomía dentro del imperio Austro-Húngaro, que terminó por tener una estructura federal.

Tras el final de la Primera Guerra Mundial, el imperio Austro-Húngaro se derrumbó. Entonces los checos se unieron a los eslovacos (quienes están estrechamente relacionados con los checos y también se oponían a los Habsburgo) para formar la república de Checoslovaquia (1918). Bohemia se convirtió así en una provincia de este nuevo país, la provincia más occidental y su centro industrial.

La presencia en el oeste de Bohemia de mucha población germanoparlante (los alemanes de los Sudetes) sirvió como pretexto para que los nazis alemanes ocuparan Checoslovaquia tras el Acuerdo de Munich de 1938. En marzo de 1939, los nazis crearon el protectorado de Bohemia-Moravia, a pesar de la dura resistencia que presentaron los checos. Con la victoria de los Aliados y el final de la II Guerra Mundial en 1945, el protectorado volvió a integrarse en Checoslovaquia.

Entre 1945 y 1949 Bohemia volvió a ser la provincia más occidental de Checoslovaquia, pero en 1949 ésta y las otras dos provincias (Moravia y Eslovaquia) fueron reemplazadas por nuevos distritos más pequeños. Así la larga existencia administrativa de Bohemia llegó a su fin.

El 1 de enero de 1993, Checoslovaquia se dividió pacíficamente en la República Checa y Eslovaquia. La región de Bohemia pasó a formar la parte centro-occidental de la República Checa.

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