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Nº 357. Sábado, 14 de mayo de 2016

Casandra (Kassandra)

En la mitología griega, Casandra (en griego, Kassandra) era la hija de Príamo, último rey de Troya, y de Hécuba, su esposa. El dios Apolo, que estaba enamorado de Casandra, prometió concederle el don de la profecía si ella aceptaba cumplir todos sus deseos. Casandra aceptó la propuesta y recibió el don de la profecía, pero cuando Apolo reclamó sus favores, ella se negó a corresponder a su amor. Entonces Apolo se vengó volviendo inútil el don que le había dado en un principio, haciendo que nadie creyera en sus predicciones.

Tiempo después, los troyanos se enfrascaron en una guerra con los griegos, que duró muchos años. Acabada la guerra, los griegos ofrecieron a los troyanos un enorme caballo de madera, el Caballo de Troya, como muestra de que no guardaban resentimientos. Casandra advirtió a los troyanos del peligro de aceptar el enorme regalo, ya que los griegos podían utilizarlo como un medio para tomar el control de la ciudad, pero nadie le creyó y todos la tomaron por loca. Los troyanos aceptaron el caballo y lo introdujeron en su ciudad amurallada. Los griegos habían escondido algunos soldados en el interior del enorme caballo, así que cuando cayó la noche, salieron del interior del caballo, abrieron las puertas de la ciudad para que ingresaran más soldados griegos y tomaron la ciudad.

En algunas versiones del mito, Casandra también predice, correctamente, la muerte de Héctor.

Tras la caída de Troya, Casandra fue sacada del santuario del templo de la diosa Atenea por Áyax, hijo de Oileo, y tomada como prisionera por los griegos. Durante la repartición del botín, Casandra fue entregada al rey miceno Agamenón como su esclava y amante. Entonces Casandra advirtió a Agamenón de que sería asesinado si volvía a Grecia, pero otra vez fue ignorada.

A su llegada a Micenas, ella y Agamenón fueron asesinados por Clitemnestra, esposa de éste y reina de Micenas.

En la antigua Grecia, Casandra era adorada, bajo el nombre de Alexandra, junto con Apolo.

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