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Nº 186. Sábado, 30 de enero de 2016

acíbar

El acíbar es un producto amargo usado desde tiempos inmemoriales como purgante. Se obtiene de las hojas del Aloe vera. Tradicionalmente, se extrae el jugo de las hojas del aloe vera (sábila), y luego se deja concentrar y espesar, bien sea al calor del sol, con calor artificial o al baño María, hasta que cuaje en una masa sólida, de color muy oscuro y sabor muy amargo. Ese es el acíbar. Así es como se aprovecha de manera comercial. El más viejo y famoso acíbar era el de la isla Socotra, al sur de Arabia, llamado acíbar socotrino.

Su principal principio activo es la aloína. La aloína se encuentra en el látex de las hojas del aloe vera (sábila). El 20% de este látex es aloína.

Tomándolo por la noche, antes de acostarse, el acíbar tiene un efecto purgante que se produce a la mañana siguiente. En la actualidad, su uso está muy restringido. No obstante, hoy en día mucha gente consume cápsulas de látex concentrado de aloe vera (sábila) como laxante. Desafortunadamente, hay estudios que demuestran que la aloína, el compuesto amargo que otorga la cualidad laxante al acíbar, tiene efectos secundarios peligrosos.

Hoy en día, la recomendación más sensata es no usar el acíbar a menos que sea bajo supervisión médica. La aloína puede resultar dañina en muchos casos particulares, incluso en pequeñas cantidades. Las precauciones a la hora de tomar el acíbar son las mismas que para la aloína.

El acíbar es irritante, por lo que está contraindicado en todos los tratamientos de la piel o de las mucosas (úlceras, gastritis, colitis, etc.). Podría causar gastritis en personas muy sensibles, o podría agravarla en personas que ya la padezcan. Más aún, los problemas de estreñimiento -que son el principal objetivo del acíbar- es mejor tratarlos con una buena dieta, rica en frutas y verduras.