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Nº 178. Martes, 26 de enero de 2016

Cómo conservar el aloe o sábila

En la actualidad, muchas personas utilizan el aloe vera (sábila) en forma de productos ya elaborados: cremas, jabones, bebidas saludables, cápsulas, etc. Sin embargo aún hay muchas personas que prefieren beneficiarse de las propiedades del aloe vera (sábila) directamente de la planta, sin que ésta haya pasado por un proceso industrial que muchas veces puede resultar en la alteración de sus propiedades naturales.

Para aprovechar mejor las propiedades de esta planta, se recomienda cortar las hojas de la base de una planta de al menos 3 años de edad. Estas hojas son las más grandes y pulposas, y —según la creencia popular— son las que concentran una mayor cantidad de nutrientes y sustancias benéficas. Por otro lado, debido al gran tamaño de estas hojas, es bastante probable que tengamos que guardar un buen pedazo para un uso posterior.

¿Cuál es la mejor forma de guardar una hoja de aloe vera (sábila)? Lo primero que hay que hacer es parar la hoja verticalmente, con la zona del corte hacia abajo, sobre un recipiente apropiado para que pueda escurrir el látex o acíbar. Tenga siempre presente que el látex es mejor no utilizarlo, pues tiene efectos nocivos para la salud si no se administra en dosis adecuadas (vea el apartado Advertencias sobre el uso del látex del aloe vera o sábila). Una vez escurrido todo el látex, la hoja se lava bien y se guarda en refrigeración. En climas que no sean muy cálidos se puede guardar a temperatura ambiente; en climas calurosos lo más recomendable es refrigerarla. En cualquier caso, se recomienda empezar a usar la hoja desde la base, que es donde se cortó para separarla de la planta. A partir de ese extremo se puede ir sacando los trozos que sean necesarios. El resto de la hoja debe quedar intacto, con su piel y todo. De esta manera la piel ayudará a evitar que la hoja se pueda descomponer. La parte expuesta se puede cubrir con un film de cocina. Cada día se puede ir sacando un pedazo desde el extremo abierto hasta consumir toda la hoja. Si se ha dejado a temperatura ambiente (o si lleva en refrigeración mucho tiempo), es mejor rebanar un pequeño trozo del extremo abierto —que, seguramente, se habrá puesto de color pardo debido a la oxidación— y eliminarlo. En refrigeración, la hoja puede durar muchos días; a temperatura ambiente, dependerá del clima de cada lugar.

Una forma alternativa e ingeniosa de guardar la pulpa de la hoja del áloe vera (sábila) consiste en congelarla. Después de haberle escurrido todo el látex, se corta los márgenes espinosos de la hoja a todo lo largo. Luego se hace un corte longitudinal de la hoja, separándola en dos mitades. Con ayuda de una cuchara se extrae toda la pulpa, teniendo la precaución de no raspar muy fuerte para no arrastrar algo del látex que pudiera haber quedado debajo de la piel o cáscara. Una vez extraída toda la pulpa, la procesamos con un procesador de alimentos o una licuadora. El producto obtenido se vierte en cubeteras para hacer hielo y se lleva a congelación. De esta manera los cubitos de pulpa de áloe vera (sábila) pueden durar por muchos meses. Además, son muy refrescantes cuando se aplican sobre la piel en caso de quemaduras leves, especialmente las causadas por el sol. También sirven como óvulos vaginales (vea el apartado El áloe vera contra las infecciones vaginales) y como supositorios contra las hemorroides o simplemente como cubitos de hielo para refrescar bebidas saludables preparadas con áloe vera (sábila).

Los preparados que lleven aloe vera (sábila) entre sus ingredientes es mejor consumirlos inmediatamente o guardarlos en refrigeración por no más de 24 horas.

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