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Nº 511. Lunes, 29 de enero de 2018

fonema

sustantivo masculino
Lingüística, Fonética, Fonología Mínima unidad sonora en la que puede dividirse una lengua.

Etimología

Del francés phonème; del griego phonema, phonemat-, «vocalización», «habla»; de phonein, «sonar», «emitir sonido», «hablar».

Palabras derivadas

  • Fonemática
  • fonemático
  • fonémico

El fonema

El fonema es la mínima unidad sonora en la que puede dividirse una lengua. Es una unidad sonora que, en un determinado lenguaje, permite distinguir una palabra de otra, como los sonidos p o t que permiten distinguir entre pan y tan.

Aunque una persona emita una gran variedad de sonidos al hablar, es posible darse cuenta de que muchos de esos sonidos se repiten. Si pronunciamos las palabras paso y pato, por ejemplo, nos damos cuenta de que ambas sólo se diferencian en un sonido mínimo: donde la primera tiene el sonido /s/, la segunda tiene el sonido /t/. La pronunciación comparativa de las palabras paso y peso nos lleva a descubrir otros dos sonidos mínimos que marcan la diferencia entre ambas: /a/ y /e/. La comparación de la pronunciación de las palabras paso y caso nos permite descubrir otros dos sonidos mínimos más: /p/ y /k/. Todos estos sonidos mínimos aislables por comparación se llaman fonemas. Si proseguimos comparando más palabras de la lengua castellana, descubriremos que ésta está compuesta, aproximadamente, por unos 23 sonidos o fonemas. Otras lenguas, sin embargo, pueden tener más o menos fonemas.

En toda lengua se pueden producir pequeñas variaciones fonéticas de un mismo fonema. Estas variaciones, que no afectan el significado de las palabras, son normales, y se conocen como alófonos. Así, en el marco de un sistema fonético de una lengua cualquiera, los fonemas pueden considerarse unidades abstractas que agrupan a un conjunto de sonidos de pronunciación muy similar; tan similar, que son percibidos por el oyente como si fueran un único sonido distintivo. Los alófonos de unas lenguas, sin embargo, podrían ser considerados fonemas independientes en otras (para más detalles, vea alófono).

En las lenguas escritas, los fonemas están representados idealmente por símbolos especiales llamados letras. En la práctica, sin embargo, esto no es siempre así. En castellano, por ejemplo, la letra h no representa ningún fonema porque es muda, mientras que la letra c representa dos fonemas: /k/, como en casa, y /s/, como en cielo (en España sería /z/). Por eso los fonemas suelen representarse gráficamente por letras y otros símbolos fonéticos, colocados entre barras inclinadas (//), para diferenciarlos de las letras. Así, por ejemplo, la palabra casa se representa fonéticamente como /kasa/; la palabra huevo, como /webo/; queso, como /keso/, y circo, como /sirko/ (o /zirko/, en España). Para representar los fonemas sin ambigüedades, se pueden utilizar los símbolos del alfabeto fonético internacional (AFI).

Los fonemas pueden definirse en función de ciertos rasgos sonoros conocidos como rasgos distintivos, rasgos pertinentes o rasgos diferenciales. Estos rasgos distintivos son de naturaleza acústica y articulatoria, y se refieren a nociones como sonoridad, lugar de articulación y modo de articulación. Así, cada fonema queda definido por un grupo de rasgos distintivos únicos que los diferencian de los demás. Estos rasgos distintivos pueden ser considerados como las unidades mínimas de los fonemas, y se llaman pertinentes o relevantes.

Los fonemas se pueden clasificar en vocales y consonantes. Los fonemas vocálicos son los sonidos más abiertos que permite la lengua, puesto que no presentan obstáculos a la salida del aire. Los fonemas consonánticos, por otro lado, son los que se producen mediante una constricción o estrechamiento en el tracto vocal.

Los fonemas se pueden agrupar en unidades sonoras mayores, llamadas sílabas. Normalmente, las sílabas cuentan con estructura interna en la cadena hablada; el fonema, no.

Los fonemas carecen de significado. Para comunicar una idea, es necesario que los fonemas se agrupen en unidades lingüísticas mayores llamadas morfemas. Los morfemas, a su vez, pueden formar palabras.

En algunos casos, un fonema puede coincidir con un morfema. Por ejemplo, en la palabra gato hay cuatro fonemas, /g/, /a/, /t/ y /o/, agrupados en dos morfemas: gat- y -o. El segundo morfema, -o, transmite la idea de macho o masculino (en contraposición al morfema -a de gata, por ejemplo, que transmite la idea de hembra o femenino) y al mismo tiempo es un fonema.

En algunos otros pocos casos, un fonema puede coincidir con una palabra. Por ejemplo, la preposición a y las conjunciones y y o son fonemas pero también son palabras.

El término fonema normalmente se usa solamente para referirse a las vocales y las consonantes. Algunas corrientes lingüísticas, sin embargo, extienden su uso a ciertas diferencias lingüísticas fonológicamente relevantes tales como el tono, la acentuación y el ritmo.

En la teoría fonológica moderna, el fonema desempeña un rol menos importante del que solía tener, especialmente en las corrientes lingüísticas estadounidenses.

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