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Nº 370. Martes, 14 de junio de 2016

onicofagia, tratamiento

La mejor manera para tratar la onicofagia —o hábito de morderse las uñas— consiste en encontrar su causa y eliminarla. Por lo general, la causa es algo que produce estrés o ansiedad.

Algunos psicólogos pueden eliminar este tipo de hábitos de autoagresión con la ayuda de la modificación de la conducta o con técnicas de reacondicionamiento. Esto implica sustituir ese mal hábito por otro menos perjudicial que pueda competir con él. Por ejemplo, masticar chicle o usar una pelotita contra el estrés cada vez que se sienta la necesidad de morderse las uñas. Sin embargo, hay que evitar reemplazar este hábito por un vicio. De ninguna manera se debe recurrir al hábito de fumar, beber alcohol, morder un objeto o comer bocaditos no saludables. Mantener las manos ocupadas haciendo alguna actividad manual también ayuda a distraer la atención y olvidar el deseo incontrolable de morderse las uñas.

También ayuda el pensar en los beneficios personales y sociales que se pueden obtener al abandonar el hábito de morderse las uñas. En el caso de los niños y adolescentes, se les puede ofrecer una recompensa a cambio de abandonar el hábito.

Algunas personas tratan de evitar este comportamiento aplicando en las uñas sustancias de sabor desagradable. Éste es el caso de muchas madres que, ante la desesperación, frotan alguna sustancia picante (como ají, chile o guindilla) o de sabor desagradable (como el ajo o la sábila o áloe vera) en las uñas de sus hijos. Algunas veces también las remojan en sustancias ácidas como el zumo de limón o el vinagre. Estos tratamientos se suelen hacer dos veces al día. No es raro que algunas madres incluso reaccionen dando un golpe en las manos a sus hijos. Estos intentos por solucionar el problema sólo dañarán más la salud mental de los niños.

Algunas mujeres adultas se ponen uñas postizas. Aparentemente, el sabor de éstas resulta disuasivo a la hora de morderlas. Una alternativa es pintarse las uñas. El fuerte olor y sabor de los esmaltes de uñas hacen que morderse las uñas sea más desagradable. O mejor aún, en las farmacias también hay esmaltes especialmente desarrollados para tratar la onicofagia que saben y huelen mal.

Mantener las uñas cortas también hace más difícil mordérselas. Cuanto más largas sean las uñas, más tentación se tendrá de morderlas. Además, cuanto más cortas, menos se romperán y habrán menos excusas para 'emparejarlas' con una mordidita.

Finalmente, aunque para algunas personas dejar de morderse las uñas puede ser tan difícil como dejar de fumar, el evitar las situaciones estresantes puede ser muy útil contra este problema. Practicar deporte, pasar tiempo con la familia o salir con los amigos puede ayudar a liberar las tensiones y a olvidarse de este mal hábito.

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