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Nº 192. Martes, 2 de febrero de 2016

Yogur casero

Los yogures comerciales comprados en cualquier establecimiento suelen contener colorantes, saborizantes artificiales, agentes espesantes y estabilizantes, entre otros ingredientes que no son propios de un verdadero yogur. A continuación les mostramos cómo hacer su propio yogur natural en casa, sin tener que recurrir a ningún compuesto ajeno a un verdadero yogur.

Yogur casero
cantidadingrediente
2 LLeche fresca.
1 cda.Yogur comercial con bacterias vivas o activas.
al gustoMiel de abejas (opcional).
al gustoFrutas (fresa, mango, etc.; opcional).

Preparación. Hierva la leche en una olla, para pasteurizarla.

Retire del fuego y vierta la leche hirviente en un recipiente apropiado para hacer el yogur. El recipiente debe estar limpio y debe soportar el calor y los ácidos alimenticios. Idealmente, puede utilizar un tazón de vidrio refractario o uno de metal aporcelanado. Evite usar un recipiente de aluminio o de cualquier otro material que pueda reaccionar con los ácidos del yogur.

Deje entibiar la leche hasta unos 40 ºC. Si no tiene un termómetro, puede esperar hasta que la leche se sienta a la misma temperatura corporal; es decir, que se sienta tibia pero que no queme cuando se aplica un poquito sobre la mano. En el proceso de entibiado, es probable que se forme nata sobre la leche. Retírela con una cuchara y úsela en alguna otra cosa o descártela.

Una vez que la leche haya alcanzado la temperatura ideal para el desarrollo de los cultivos lácteos (entre 35 ºC y 45 ºC), añada el yogur comercial. Éste tiene que ser un yogur que contenga bacterias vivas o activas. Esto debe estar especificado en la etiqueta.

Ponga a incubar la leche a unos 38 ºC por unas 12 horas, aproximadamente (vea el artículo cómo incubar yogur de manera casera). El tiempo de incubación dependerá del gusto de cada quien. Se puede incubar por tan poco como 6 horas hasta tanto como 24. A mayor tiempo de incubación, más ácido y espeso saldrá el yogur, y viceversa.

Al final del proceso, la leche se torna una masa blanca y espesa (el yogur) flotando en un líquido amarillento-verdoso (el suero de leche). Ahora lo que tiene que hacer es escurrir el suero de la leche. Para ello puede ayudarse de un paño de cocina, filtro de café u otro material similar. Recubra con el paño o filtro una coladera (como las que se usan para hacer espaguetis) y suspenda la coladera sobre un contenedor profundo (un tazón, una olla...). Vierta el yogur sobre la tela y deje que el suero escurra por gravedad. Asegúrese de que el contenedor sea lo suficientemente grande y profundo como para que el suero escurrido no alcance el nivel de la coladera; si no, necesitará ir retirando el suero escurrido de a pocos, o no se podrá escurrir bien. Con ayuda de una cuchara, remueva el yogur que está sobre la tela, para así escurrir más suero. El escurrido podría tomar bastante tiempo, por lo que podría ser necesario dejar escurriendo el yogur dentro del refrigerador. La cantidad de suero a extraer dependerá del gusto de cada quien. Para hacer yogur griego, por ejemplo, deberá extraer aproximadamente la mitad del volumen original de la leche en forma de suero.

Si no quiere escurrirlo, simplemente mezcle todo (el yogur y el suero) sin filtrar. Así obtendrá un yogur bebible. También podría agregarle un poco de leche en polvo para espesarlo (vea el artículo yogur casero con leche en polvo, para más detalles).

Para darle más sabor a su yogur, puede añadirle frutas o miel de abejas al gusto. Sólo vierta el yogur, la miel (o azúcar) y las frutas de su elección (fresa, mango, guanábana, plátano o banana, etc.) en una licuadora y licue todo.

Para hacer yogur de vainilla, agregue a su yogur un poquito de esencia de vainilla, azúcar al gusto y mueva.

El yogur natural se puede guardar en refrigeración por hasta un mes. Si le agrega frutas, sin embargo, es mejor consumirlo inmediatamente.

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