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Nº 679. Martes, 18 de setiembre de 2018

Breve historia de la Lingüística

En Occidente, los filósofos griegos del siglo 5 a.C. fueron los primeros en interesarse en el estudio de la lengua. El interés de estos filósofos giraba en torno al origen del lenguaje humano y a la estructura gramatical del griego.

En el siglo 1 a.C., el alejandrino Dionisio de Tracia escribió la primera gramática griega completa. Su trabajo resultó ser tan influyente que sirvió como modelo para los gramáticos romanos. El trabajo de los gramáticos romanos, a su vez, se convirtió en la base de las gramáticas de las lenguas vernáculas escritas en Europa durante la Edad Media y el Renacimiento.

Con la excepción de ocasionales grupos de académicos discrepantes, tales como los gramáticos conjeturadores de los siglos 13 y 14, la mayoría de estudiosos de la Edad Media y el Renacimiento limitaban su trabajo al estudio del latín y el griego o a la creación de gramáticas normativas de las lenguas vernáculas con la finalidad de enseñar su correcto uso.

Después del Renacimiento, sin embargo, el interés en las gramáticas de las lenguas del mundo empezó a crecer. Los frutos de tal interés condujeron a descubrimientos que ayudaron a establecer a la Lingüística como una ciencia en el siglo 19.

Los lingüistas históricos del siglo 19 desarrollaron el método comparativo de la descripción diacrónica, que consistía en la comparación de diferentes idiomas en términos de sus gramáticas, vocabularios y fonologías con la esperanza de encontrar un lenguaje común ancestral. Sus esfuerzos condujeron al descubrimiento de que el sánscrito, el griego y el latín estaban relacionados, que la mayoría de los idiomas europeos tenían relaciones familiares, y que todos estos lenguajes descendían de un lenguaje común llamado indoeuropeo. También demostraron que, a lo largo de los siglos, los cambios sistemáticos en la pronunciación eran responsables de la diferenciación de los idiomas.

El lingüista suizo Ferdinand de Saussure fue el principal responsable del cambio de curso del estudio lingüístico de finales del siglo 19 y comienzos del siglo 20. Aunque comenzó como un lingüista comparativo o histórico, como se puede ver en sus primeros trabajos, de Saussure abrió un nuevo camino cuando señaló la diferencia entre la Lingüística diacrónica y sincrónica y cuando presentó otra distinción entre langue, la lengua, y parole, el habla. Para de Saussure, langue se refería a la estructura subyacente no observable de un lenguaje, y parole era la manifestación exterior de tal estructura. Con la publicación póstuma de su obra Cours de Linguistique Générale (1916), en la cual estas distinciones se hicieron públicas, comenzó una nueva era del estudio lingüístico conocido como estructuralismo.

De Saussure redefinió la meta de la Lingüística: describir la naturaleza de la langue. Aunque los estructuralistas que siguieron a de Saussure, tales como los lingüistas estadounidenses Edward Sapir y Leonard Bloomfield, discreparon en cuanto a qué debería estudiar específicamente la Lingüística y por qué razones, hubo un esfuerzo concertado entre los estructuralistas para insistir en que el estudio del lenguaje esté sustentado en evidencia empírica. Los estructuralistas también se apartaron de los enfoques normativos previos, pues vieron al lenguaje de la manera en que es, no de la manera en que alguien piensa que debe ser.

Para la década de 1950, algunos lingüistas empezaron a identificar puntos débiles en el estructuralismo. Señalaban que, debido a que los lingüistas estructuralistas nunca habían aceptado enteramente la idea implícita de de Saussure de que el sistema lingüístico humano es una propiedad mental, tenían que limitar su objeto de estudio a fenómenos observables, solamente. Como consecuencia, algunos de ellos tendían a ignorar aquellos aspectos del lenguaje que no podían ser observados y a pasar por alto aquello que caracterizaba a todos los lenguajes.

El lingüista estadounidense Noam Chomsky cuestionó el enfoque estructuralista al decir que hay patrones universales que están presentes en todos los lenguajes. Debido a que estaba interesado en entender cómo trabaja la mente a través del estudio del lenguaje, Chomsky puso énfasis en la teoría mentalista de la lengua que los estructuralistas habían rechazado. Las metas de la Lingüística cambiaron una vez más como resultado de los trabajos de Chomsky. Él aseveraba que la Lingüística debía estudiar el conocimiento inconsciente que un hablante tiene de su lengua materna (su competencia), no la producción real del lenguaje (su desempeño). Debido a que Chomsky pensaba que la descripción de las reglas que constituyen la competencia de un hablante de su lengua materna podía dar cuenta de un número infinito de ejemplos de su desempeño, él quiso escribir una gramática que identificara esas reglas inconscientes. Entonces, a diferencia de los estructuralistas, que colectaban ejemplos del lenguaje producido por hablantes de lenguas maternas y luego los clasificaban, Chomsky desarrolló la gramática transformacional, un conjunto de reglas que podían generar descripciones estructurales para todas las oraciones gramaticales de una lengua, y probó sus resultados contra muestras de lenguas reales.

La gramática transformacional ha estado evolucionando continuamente desde que Chomsky la introdujo en su obra Syntactic Structures en 1957. De la década de 1970 en adelante, muchos transformacionalistas han centrado su atención en la relación entre sintaxis y semántica, un asunto que fue ampliamente ignorado por Chomsky hasta 1965.

Fuentes

Encyclopedia Britannica (2010). Linguistics.

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