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Nº 639. Lunes, 13 de agosto de 2018

hugonote, hugonota

adjetivo, sustantivo
Religión, Historia (1565-1570) Denominación, en sus inicios peyorativa, que los católicos franceses daban a los protestantes franceses que seguían la doctrina de Calvino entre los siglos 16 y 17: Los hugonotes fueron severamente perseguidos en Francia. La primera comunidad hugonota en territorio francés fue fundada en 1546.

Sinónimo: protestante francés, protestante, reformista, calvinista.

Inglés: Huguenot (con mayúscula inicial).

Etimología

Del francés huguenot, alteración del francés medio dialectal eyguenot, eiguenot, partidario de un movimiento político suizo que buscaba la unión de Ginebra con Suiza; probablemente del holandés eedgenot; alteración del alemán dialectal suizo Eidgenossen, «confederados», «confederados unidos por juramento», que se usaba para describir, entre 1520 y 1524, a los patriotas ginebrinos hostiles al duque de Saboya. El término parece haber estado influido por el nombre personal Hugues, «Hugo», pues se sabe que uno de los líderes del partido suizo en Ginebra a principios del siglo 16 se llamaba Besanon Hugues (muerto en 1532).

Fuentes

Encyclopedia Britannica (2010). Huguenot.

Merriam-Webster. Dictionary of the English Language. Huguenot.

Oxford, Universidad de. Oxford English Dictionary. Huguenot. Oxford University Press.

Real Academia Española de la Lengua. Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, versión en línea.. Hugonote. Consultado el 2018-05-25.

Los hugonotes

Los hugonotes eran reformistas protestantes franceses de los siglos 16 y 17, que seguían la doctrina de Calvino. Muchos sufrieron severas persecuciones debido a su fe y su existencia generó en Francia una época de guerras religiosas.

Antecedentes

Después de que la reforma protestante comenzara en Alemania en 1517, el movimiento reformista se extendió rápidamente hacia Francia. El movimiento fue bien recibido en aquellos lugares de Francia que habían sufrido una depresión económica y entre aquellos franceses que tenían quejas contra el orden gubernamental establecido. La respuesta de los católicos franceses también fue rápida, y así empezaron a perseguir a los protestantes. El primer mártir protestante francés, Jean Vallire, fue quemado en la hoguera en París en agosto de 1523. Sin embargo, a pesar de la persecución el movimiento progresó.

En octubre de 1534, ocurrió el Incidente de los Afiches. A través de toda París, aparecieron afiches en las paredes atacando la misa católica; incluso apareció uno en la puerta del dormitorio del rey Francisco I, en Amboise. Como consecuencia de este incidente, las medidas contra los protestantes se redoblaron.

Las severas medidas contra los protestantes hicieron que el número de protestantes refugiados por la persecución se incremente. Muchos se fueron a Estrasburgo, que entonces era una ciudad libre del Sacro Imperio Romano, donde Martin Bucer había organizado una iglesia reformada. El más famoso de estos exiliados fue Juan Calvino, quien se fue a Basilea en el otoño de 1534. Se cree que en Basilea escribió su obra maestra, Christianae Religionis Institutio (Institutos de la Religión Cristiana), que llevaba como prefacio una carta a Francisco I, abogando por la causa de los reformistas en Francia. En 1538 Calvino visitó Estrasburgo por invitación de Bucer y organizó a la comunidad francesa local.

El nacimiento de la iglesia hugonota

La primera comunidad hugonota en territorio francés, la de Meaux, fue fundada en 1546 con base en el modelo de la comunidad estrasburguesa organizada por Calvino. Alrededor de 1555, se fundó la iglesia hugonota de París. A pesar de la persecución, los reformistas franceses siguieron creciendo en número rápidamente. Así, en mayo de 1559, la iglesia protestante de París recibió el encargo de convocar el primer sínodo, al que asistieron 72 delegados representando a todas las provincias del reino. Los delegados redactaron una confesión de fe, la que estuvo muy influida por las ideas de Juan Calvino; de esa manera, los protestantes franceses formaron una iglesia reformada, más que una luterana. El sínodo de 1559 también fue el inicio de un notable incremento cuantitativo en el movimiento reformista. En aquel sínodo, estuvieron representadas 15 iglesias; dos años después, en 1561, el número fue de 2,150 —un incremento que convirtió la lucha de los hugonotes en un asunto de política nacional.

Los hugonotes se vuelven una fuerza política

En marzo de 1560, los hugonotes —convertidos ya en una importante fuerza política— llevaron a cabo la Conspiración de Amboise con la intención de secuestrar al niño rey Francisco II. Esta conspiración resultó en la muerte de todos los conspiradores, excepto Luis I de Borbón, príncipe de Cond. Sin embargo, los reformistas se habían vuelto tan poderosos que, para agosto de 1560, en la asamblea de notables en Fontainebleau, Gaspard de Coligny, su líder político más famoso, protestó en nombre de ellos contra toda violación de la libertad de conciencia. A pesar de ello, poco tiempo después, numerosos hugonotes reunidos en un granero en Vassy para celebrar una ceremonia religiosa fueron masacrados por soldados de la familia católica Guisa (Guise, en francés). Entonces el príncipe de Cond declaró que no había esperanza más que en Dios y las armas. En 1573 formaron un partido político hugonote para luchar por las libertades religiosas y civiles. Al final, los enfrentamientos con el gobierno y otros sectores católicos desembocaron en las Guerras de Religión.

Las Guerras de Religión (1562-1598)

El 12 de abril de 1562, en Orleans, los líderes hugonotes firmaron un manifiesto en el cual declaraban que, como personas leales, se veían compelidos a tomar las armas por la libertad de conciencia en nombre de los santos perseguidos. Así comenzó un periodo de confusión y violencia en Francia, conocido como Las Guerras Religiosas, que duraron hasta casi el final del siglo.

Un incidente famoso de este periodo fue la masacre del día de San Bartolomé. En la noche del 24 al 25 de agosto de 1572, después de una reunión en la cual estuvieron presentes la reina madre Catalina de Médicis, el rey Carlos IX, el duque de Anjou (luego Enrique III) y los Guise, ocurrió una masacre en la cual Coligny y casi todos los hugonotes notables de París fueron asesinados. La masacre de París se repitió en toda Francia y los hugonotes fueron asesinados por miles.

En 1573, tras una desesperada resistencia, los hugonotes sobrevivientes decidieron formar un partido político hugonote en Milhaud, cerca de Nimes. Especialmente prominente fue Philippe de Mornay, conocido como Duplessis-Mornay. En un principio, los hugonotes albergaron la esperanza de que la corona de Francia recayera en un hugonote, pero cuando eso se hizo obviamente imposible, su lucha se dirigió a la consecución de plenas libertades religiosas y civiles dentro del estado.

La guerra se reanudó tras la Masacre del Día de San Bartolomé y continuó, con breves interrupciones, a lo largo del reino del impopular rey Enrique III, quien sucediera a Carlos IX en 1574. Los titubeos de Enrique III animaron la formación, en 1576, de la poderosa Liga Santa para combatir a los hugonotes. En 1589, Enrique III fue asesinado.

Las guerras religiosas llegaron a su fin cuando el sucesor de Enrique III, el heredero protestante Enrique IV, abjuró del protestantismo en julio de 1593 y se convirtió al catolicismo, con lo que despojó a la Liga Santa de su pretexto para resistirlo. En abril de 1598, tras 40 años de lucha, los hugonotes consiguieron que Enrique IV promulgara el Edicto de Nantes, que garantizaba su libertad política y religiosa.

El debilitamiento del movimiento hugonote

En la década de 1620, la guerra civil estalló de nuevo bajo el reinado de Luis XIII. Eventualmente, los hugonotes fueron vencidos. El 28 de junio de 1629 se firmó la Paz de Als, mediante la cual a los hugonotes se les permitía retener su libertad de conciencia pero se les quitaban todas sus ventajas militares. Así, los hugonotes perdieron su poder político y se volvieron súbditos leales del rey, a pesar de que continuaron siendo hostigados y convertidos a la fuerza.

En 1643, una declaración real en nombre del rey infante Luis XIV les confirmó los demás derechos adquiridos mediante el Edicto de Nantes. El clero católico francés, sin embargo, no pudo aceptar a los hugonotes y continuó luchando para quitarles sus derechos. Así se produjo, durante muchos años, un hostigamiento general y una conversión forzosa de miles de hugonotes. Finalmente, el 18 de octubre de 1685, Luis XIV dictaminó la revocación del Edicto de Nantes.

La revocación del Edicto de Nantes trajo como consecuencia que, durante varios años siguientes, Francia perdiera más de 400,000 de sus habitantes protestantes. Muchos emigraron a Inglaterra, Prusia, los Países Bajos y los Estados Unidos de Norteamérica y se convirtieron en ciudadanos muy útiles para sus países adoptivos. Muchos eran gente de ciudad que se dedicaba al comercio y la industria, y su ausencia se dejó sentir en Francia durante la Revolución Industrial próxima.

A comienzos del siglo 18, parecía que los hugonotes habían sido finalmente eliminados. En 1715, Luis XIV anunció que había terminado con todo ejercicio de la religión protestante en Francia. Ese mismo año, sin embargo, una asamblea de protestantes celebró un congreso en Nimes dedicado a restaurar la iglesia hugonota. Aunque muy reducido en número, el protestantismo persistió en Francia.

La persecución de los hugonotes resurgió entre 1745 y 1754, pero la opinión pública francesa empezó a tornarse contraria a las persecuciones. Y así, a pesar de la feroz oposición del clero católico francés, en 1787 un edicto restituyó parcialmente los derechos civiles de los hugonotes.

En noviembre de 1789, con el nacimiento de la revolución francesa, la Asamblea Nacional reafirmó la libertad de religión y otorgó a los protestantes la admisión a todos los oficios y profesiones.

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